Sanzol se ríe de “las heridas del progreso” en ‘La valentía’

El Festival de Teatro vuelve a encontrarse con el director y dramaturgo en un Principal con entradas

Carlos González - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:04h.

Vitoria - Mientras siguen las representaciones de Calma chicha en el antiguo Depósito de Aguas (con el aforo completo) por parte del Kolectivo Monstrenko, la cuadragésimo tercera edición del Festival Internacional de Teatro de Gasteiz vuelve su mirada hoy al centenario escenario del Principal. Lo hace para reencontrarse con el director y dramaturgo Alfredo Sanzol (Premio Nacional de Literatura Dramática 2017), quien se ha convertido, por fortuna, en un habitual tanto de la capital alavesa como del certamen.

En este caso, su regreso viene marcado por la presentación de La valentía, una comedia que se estrenó la pasada primavera y que, como es habitual en el Principal, se podrá ver a partir de las 20.30 horas, quedando todavía entradas disponibles en el anfiteatro segundo por 12 euros cada una.

Jesús Barranco, Francesco Carril, Inma Cuevas, Estefanía de los Santos, Font García y Natalia Huarte conforman el reparto de una obra fabricada como “un regalo para los que han sufrido las heridas que deja el progreso”, según expresó el propio Sanzol ante el estreno en el teatro Pavón Kamikaze de Madrid. “He pensado mucho en el público. Esta obra es especialmente para todos aquellos que tienen una casa familiar delante de una autopista, una central nuclear o un vertedero, es decir, delante del progreso”.

Para llevar al público a este terreno, en el montaje se presenta a una pareja de hermanas que ha heredado la casa familiar en la que pasaban sus veranos en el campo. Las dos aman la casa, pero tiene un pequeño problema: a cinco metros de la puerta de entrada pasa una autopista. Para una de ellas es más importante la casa que el ruido, y para la es más importante el silencio que la casa. Por eso una contrata a una empresa que se dedica a dar sustos terribles para echar a la gente de los sitios. También por eso, la otra pone a disposición de los internautas una de las habitaciones a través de la plataforma Airbnb y consigue dos primeros clientes.

“Yo he pasado todos los veranos de mi infancia en una casa preciosa que está al norte de Burgos y en los años 80 le pusieron una autopista delante. Tenía pendiente hacerle un homenaje”, explicó Sanzol. Por eso, “esta función es un regalo para quienes han sufrido las heridas del progreso. Y también tiene algo de venganza contra elementos como la autopista. La odio y esta obra es una manera de vengarme de ella y de su contaminación acústica”. Así lo podrán compartir quienes hoy acudan al Principal y se dejen atrapar por el humor pero también la reflexión.