tobillo maldito

Granger confirma su recuperación

“Por fin hemos dado con la solución, ya no me duele”, desvela el base uruguayo

“Mi único objetivo es coger la forma e intentar llegar lo mejor posible al inicio de Liga”

Iñigo Gómez - Jueves, 13 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:04h.

vitoria - Cuando las selecciones anunciaron a los convocados para disputar los partidos clasificatorios para el Mundial de China en 2019 el Baskonia sufrió la baja de ocho jugadores de la primera plantilla más tres de la segunda. Entre los convocados del primer equipo para esta ventana FIBA no se encontraba Jayson Granger.

De este modo el uruguayo se convirtió en uno de los pocos azulgrana no que no viajaron con sus respectivas selecciones. El base continúa con su proceso de recuperación de los problemas que arrastra desde noviembre del año pasado en el tobillo izquierdo. Pero en la jornada de ayer, por fin, pudo trasladar una buena noticia. Y es que afortunadamente de la enfermería azulgrana comienza a salir la fumata blanca. Después de muchas dudas sobre su recuperación, ahora sí parece que marcha por el buen camino. “Hemos dado por fin con la solución”, confirmó el director de juego charrúa.

Tras comenzar el trabajo de pretemporada todavía con molestias importantes en su articulación -por lo que el club le diseñó un plan de trabajo específico-, Granger destacó ayer que su tobillo “evoluciona bien” y que esta es “la primera semana” desde que tuvo la lesión en la que no tiene dolor.

El uruguayo manifestó estar “contento con el nuevo tratamiento” que esta recibiendo y que su único objetivo es “coger la forma” para jugar al baloncesto e “intentar llegar lo mejor posible para el inicio de la temporada”.

La semana se presenta un tanto atípica para los jugadores que se quedan en Gasteiz, entre los que se encuentra Granger. Ante esta situacióno apuntó que en lo personal le va venir bien “para realizar trabajos extras con los entrenadores y los preparadores físicos” para lograr ese punto que aún le falta.

La historia de la lesión comenzó siendo una simple torsión pero pronto se empezó a complicar. En un principio, tal y como relató ayer el propio Granger, fue una bursitis, luego un esguince, después otro y así hasta tres. El último fue el más grave (de segundo grado). El base reconoció que fue “una mala decisión no curarlo bien y forzar para los play off de la Euroliga”.

Durante el verano siguió un tratamiento conservador que no funcionó y tras este fracaso se decidió iniciar una nueva vía, mucho más intensa, que según el jugador “está dando muy buenos resultados”. Ahora únicamente resta que no surjan nuevos inconvenientes en este largo y complicado proceso de recuperación para que Granger pueda estar “sano” y formar la línea exterior baskonista.