un grito de libertad en catalunya

Solidaridad vasca en las calles de Barcelona

A la izquierda, el grupo de gasteiztarras que señalaban que el año pasado no se esperaban la represión que llegaría el 1-O;arriba, la guipuzcoana Eukene Gracia. Fotos: A. Arnau

Centenares de personas llegadas desde Euskadi tomaron parte en las manifestaciones independentistas de Catalunya

Un reportaje de Alba Anau - Miércoles, 12 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

La solidaridad entre pueblos ha convertido la Diada del 11 de setiembre en fecha de obligada visita a Catalunya para muchos euskaldunes. Desde que empezó el procès, muchas familias y grupos de amigos han peregrinado hasta Barcelona para formar parte de las multitudinarias manifestaciones que han llenado las calles de la capital catalana. Han gritado por la libertad, por el derecho a decidir, y por la independencia. Algunos pueden presumir de tener todas las camisetas de las diferentes Diadas, a las que este año han sumado los lazos amarillos en solidaridad con los presos y exiliados.

“Lazos, gorra amarilla y lo que haga falta, en Euskadi hace muchos años que sabemos el sufrimiento que comporta tener presos”, explica la guipuzcoana Eukene Gracia, que participa por segundo año en la Diada. “Los catalanes nos han apoyado durante muchos años y es hora de que nosotros también les tendamos la mano”, asegura emocionada esta guipuzcoana. Eukene insistía en la idea que los catalanes no se habían amedrentado frente a los amenazas del Estado.

Amenazas que, recalcaba por su parte Asun, de Gasteiz, han sido la tónica durante años en Euskadi. “El todo es terrorismo ha llegado a Catalunya”, aseguraba. Asun formaba parte de un nutrido grupo de gasteiztarras que se desplazaron ayer por cuarta vez a una Diada.

Así, esta perspectiva temporal les permitió destacar que este año los ánimos de los catalanes no han decaído, pero sí que se han topado de frente con el realismo. “El año pasado, con el referéndum a punto de celebrarse, los veíamos muy ilusionados y en una nube, no creían que la represión sería tan fuerte”, aseguraban. “No nos creían cuando les decíamos que habría violencia, y por desgracia así fue”, explicaban, “porque el Estado español no sabe actuar de otra forma: represión, violencia y prisión”. Los seis amigos llegados desde la capital alavesa insistían en la idea de la unión. Envidian la respuesta del pueblo catalán y reivindican para la sociedad vasca esta unión por una causa común. “Echamos en falta en nuestra tierra una entidad como la ANC o Omnium que tenga esta capacidad de aglutinar a la gente de la calle, más allá de los partidos”, explicaba Josune.

Emocionante Iñaki, que lleva dos años residiendo en Catalunya asegura que lo vivido aquí estos últimos meses ha sido especialmente emocionante. Este joven estudiante de Biología asegura que nunca se había implicado en nada políticamente hasta que llegó a Catalunya y fue consciente del recorte de libertades que en pocos meses se aplicó en el país. “Me disgusta ser consciente ahora de que lo que se vive en Catalunya, en Euskadi también ha pasado durante mucho tiempo, y sin embargo los propios ciudadanos nos hemos callado”.

Amaia hizo una visita relámpago: llegar a tiempo justo para la manifestación, cenar con antiguos compañeros de piso y volver a Amorebieta. Ella vivió en Barcelona hace 15 años, mucho antes de que el Procès entrara en ebullición. Sin embargo recuerda orgullosa haber asistido a manifestaciones por la independencia promovidas por la izquierda alternativa.

“No tiene nada que ver el independentismo de hace 15 años con el de ahora, seguro que lo estudiarán en las universidades porque ha sido un proceso de conversión vertiginoso”, señalaba. Amaia hacía especial hincapié, de nuevo, en la solidaridad entre pueblos. “Hoy estamos aquí por ellos y su lucha, pero ellos no pierden oportunidad para estar a nuestro lado. Es importante que la gente sepa que Catalunya está muy movilizada con el caso de los jóvenes de Altsasu;el Estado Español nos tiene a todos en el punto de mira”.

Para Ander, lo más importante de esta tercera Diada en la que participó fueron los ánimos de la gente: “míralos, la calle está llena otra vez, no les atemorizan”, decía emocionado. Este vecino de Portugalete aseguraba que vale la pena el viaje desde la villa jarrillera, con la familia al completo, para respaldar la causa catalana porque “incumbe a todos cuando se tocan los derechos fundamentales de las personas”. “Los catalanes seguirán adelante, no pueden retroceder, y nosotros les acompañaremos en lo que podamos”, sentenciaba.

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