La inmigración, clave en los próximos comicios europeos

Salvini defiende su freno migratorio y se atribuye la reducción de flujos

Laura Serrano-Conde - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Cernobbio - El ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, afirmó ayer que la inmigración jugará “un papel determinante” en los comicios al Parlamento Europeo de 2019 y criticó a los líderes que emplean un discurso xenófobo para ganar rédito electoral. “Europa se está dividiendo claramente (...). Está claro que hay unas posiciones muy de Europa cerrada y otras que entienden que necesitamos una parte de inmigración, de forma ordenada y regular, que representan en este momento seguramente Francia y España”, dijo Borrell en el Foro de diálogo Ambrosetti, que se celebra hasta hoy en la ciudad de Cernobbio (norte de Italia), donde intervino en un debate sobre el futuro de la Unión Europea (UE).

En este foro tuvo como interlocutor al ultraderechista holandés Geert Wilders, líder del Partido por la Libertad, con quien discrepó en cuestiones relacionadas con la inmigración. “Se trataba de ver por dónde van a ir las próximas elecciones europeas, en las que los problemas de la inmigración van a jugar un papel determinante. Tenía como interlocutor al señor Wilders, de Holanda, que ya saben que tiene un discurso muy xenófobo, muy cerrado, acusando a la UE de dejar que Europa se islamice”, resumió Borrell.

El titular de Exteriores reconoció que las aportaciones de Wilders al debate dieron la sensación de que “Holanda estuviera sufriendo una invasión masiva”, por lo que decidió preguntarle “el porcentaje de población de origen musulmán que hay en Holanda”, a lo que respondió que “un 7%”. “Tampoco parece que sea una cifra que signifique la islamización de un país. Se juega con las emociones frente a la inmigración y hay quien la utiliza para tener un rédito electoral”, lamentó.

Borrel defendió que la inmigración debe ser regulada y descartó que la solución a la crisis migratoria sea aplicar políticas duras como las que utiliza el ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, que mantiene los puertos del país cerrados a los barcos de las ONG que lleven a bordo a rescatados en el Mediterráneo. “No tenemos los mismos puntos de vista ni practicamos las mismas políticas”, sostuvo Borrell. “Admitió que “la UE tiene hoy nuevos riesgos” que no se habían materializado hace unos años, como la inmigración, la salida de Reino Unido de la Unión, la relación del bloque comunitario con EEUU y el ascenso de “nacionalismos y populismos de todo tipo”.

Por su parte, el ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, defendió ayer su política contra la inmigración y dijo que está trabajando para que este año sea el primero del último lustro en el que se invierta la llegada de inmigrantes al país. “Estamos en septiembre, faltan cuatro meses para el final del año, pero este año parece que será el primero en el que se invierta la tendencia de las llegadas de inmigrantes por el Mediterráneo, después de cinco años”, dijo Salvini en su intervención en el Foro Ambrosetti, celebrado en Cernobbio, norte de Italia.

El ministro ha aplicado en los tres meses que lleva en el cargo una estrategia dura contra la inmigración y ha prohibido los desembarcos en el país de barcos de ONG con inmigrantes a bordo. Salvini es actualmente investigado por un delito de “secuestro agravado de personas” por la Fiscalía de Palermo (Sicilia, sur), por la decisión que tomó en agosto de retener a más de 100 eritreos en un barco militar durante cinco días en el puerto de Catania, también en Sicilia.

El líder de la ultraderechista Liga defendió esta iniciativa y dijo que está consiguiendo reducir el número de desembarcos, que “han pasado de 120.000 en 2017 a 30.000 este año”, a pesar de que su Gobierno está al frente de Italia solo desde el 1 de junio y esta disminución se ha producido a lo largo de los nueve meses de este 2018. Cifró en dos de cada tres las personas que llegan a Europa y que no tienen derecho al asilo y citó al papa Francisco, como ya ha hecho en anteriores ocasiones, para defender que el país tiene que acoger a las personas que pueda.