María Jesús, presidenta del club Adurza

Señora presidenta

Su nombre está unido al club de pelota Adurza, a ese barrio gasteiztarra y a su frontón. Lo suyo era el monte, pero la pasión de su hijo por la pelota se cruzó en su vida y le llevó a presidir el club desde hace ya catorce años. Dice que lo dejará este año. eso dice.

Uxua G. Antoñana - Martes, 1 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

VITORIA. En septiembre de 1986 María Jesús estaba embarazada. La criatura tenía que llegar en enero, pero llegó a final de año. El caso es que cuando una embarazadísima María Jesús y su marido se acercaron aquel septiembre al frontón en que hoy hacemos esta entrevista, en pleno Mundial de pelota, esta vitoriana del barrio de Adurza no podía ni imaginarse que un día acabaría siendo la presidenta del club que tiene sede en ese mismo frontón: el club de pelota Adurza Jai Alai. Nunca lo pensó. Jamás.

Pero alguna conexión extraña se dio aquel día en pleno mundial de 1986 entre la criatura que crecía sana y feliz en el vientre de María Jesús y el frontón que visitaron sus aitas. Aquel niño que nació a los pocos meses supuso con el paso de los años un vínculo entre esta mujer que tenemos hoy delante y el deporte de la pelota.

Aquel día su marido sacó una fotografía que ha pasado a formar parte del álbum familiar, y que todavía hoy María Jesús (Vitoria-Gasteiz, 1955) recuerda con cariño.... con el mismo cariño que habla para Diario de Noticias de su barrio, de su gente, del club que preside desde hace 14 años, de los logros conseguidos por su hijo, del papel in crecendo de la mujer en el mundo de la pelota y de la emoción que le provoca ver el frontón lleno de niños y niñas viviendo con alegría y pasión un deporte que en Adurza tiene un peso muy especial.

“¿Yo? bueno sí, vamos que yo encantada, pero que tampoco sé qué te voy a contar”. Así es como responde María Jesús Fernández de Landa cuando desde Diario de Noticias de Álava le proponemos esta entrevista, con una mezcla de modestia y de vergüenza. Parece que ella está poco convencida de que sea la persona adecuada para ocupar dos páginas de este periódico. “La verdad es que estoy un poco abrumada, ¿eh?”. Y eso lo dice después de que en las últimas semanas le haya tocado ser protagonista de diferentes eventos: fue una de las galardonadas en la última edición de los premios de la cadena Cope, también le tocó acudir a los premios de Kirolaraba, a la radio y un reportaje en el periódico Berria. ¿El resultado? pues que en su casa tiene el cachondeo servido. “Ahí están mi marido y mi hijo diciéndome que a ver qué va a ser lo siguiente... que ya me vale”. Y se ríe con franqueza de ella misma y de la situación.

Y de pronto.... la pelota

“La montaña, lo mío siempre ha sido ir al monte. Esa ha sido siempre mi gran pasión. Empecé con 14 años, y he pertenecido siempre al club del barrio que antes se llamaba San Ignacio y ahora es el San Ignacio Basotxo. También pertenecí al grupo de montaña de Mercedes, donde he trabajado hasta que me he jubilado hace poco. Lo de la pelota llegó a mi vida mucho más tarde, con Josu, mi hijo”. Vamos, que cuando se acercó aquella vez al frontón en pleno mundial del 86 su relación con este deporte se limitaba a los partidos que veía su aita y poco más.

Pero llego él, llegó Josu (el niño de sus ojos), y llegó la escolarización en la Ikastola de Adurza, y un buen día el chaval con apenas ocho años les dijo que oye... que había probado en educación física lo de darle a la pelota, y que a él le había gustado, y que con Migueltxo (su amigo del alma y con el que todavía sigue jugando en parejas) querían seguir con ese deporte. La puntilla llegó cuando en la ikastola organizaron un pequeño toreo y a los que ganaban les dejaban llevarse la pelota con la que habían jugado. ¿Quién gano? Pues Josu y Migueltxo. “Se llevaban cada semana uno la pelota a casa”, cuenta María Jesús entre risas. Pero el germen de la pelota ya estaba inoculado en el pequeño Josu: quería jugar a pelota. “Y claro, qué le vas a decir, pues que venga, que adelante “, asegura María Jesús con un orgullo indisimulado cada vez que habla de su hijo, el mismo que hoy bromeará con su madre un buen rato después de verle en el periódico.

Catorce años al frente

La cosa es que por culpa del angelito de Josu, María Jesús comenzó a dejarse ver por el frontón, “qué remedio, como tantos madres y padres, si el chaval viene pues tienes que venir tú. A traerle, a buscarle, a verle entrenar, a los partidos.., al final son un montón de horas en el frontón”. Y entonces llegó el cambio de junta. Los que hasta entonces habían pertenecido a ella lo dejaban, y era el momento de dar un paso al frente. “Me convencieron entre unos cuantos. Me dijeron que entre todos me iban a ayudar y que ellos iban a formar parte de la junta, y al final acepté. Me enredaron entre todos”, asegura con cariño. De eso hace nada más y nada menos que 14 años. Más de una década que para esta mujer es sinónimo de trabajo, de compañerismo, de alegrías, de más trabajo, de ilusión... y de más trabajo. “Todos en la junta estamos aquí por amor al arte, y lo cierto es que son muchísimas las cosas que hay que hacer para que el club funcione como tiene que ser. Cada uno tenemos nuestro trabajo al margen de esto, y yo ahora porque ya estoy jubilada, pero recuerdo que igual me ponía a mandar un mail del club a las doce de la noche cuando a la mañana siguiente tenía que madrugar para trabajar”.

Agradecida por el apoyo y la ayuda que siempre le han brindado sus compañeros en la directiva, es en este momento de la entrevista cuando aparece la faceta más reivindicativa de María Jesús. “El papeleo, las gestiones y la burocracia suponen el lado más pesado de estar en la presidencia del club. Y es una pena. Porque parece que son solo obstáculos. Desde le administración en vez de facilitarnos las cosas nos las ponen más difícil”. Y lo cierto es que con la lista de gestiones que enumera María Jesús a continuación (y de carrerilla) queda más que claro que no... que facilitar no parece facilitar mucho tanta burocracia en la labor de una junta de un club pequeño. Como el Adurza.

Pequeño pero matón

Mientras María Jesús habla se escucha el golpear de la pelota en la pared con fuerza, y es que los más pequeños están entrenando. “Igual metemos mucho ruido, ¿eh?”, se disculpa el monitor cuando nos ve con la grabadora, pero la verdad es que sería imposible imaginar otro sitio para hacerle la entrevista a esta mujer que no sea este frontón.

Más que pequeño el Adurza es un club de barrio, es un club con solera, con identidad, uno de esos clubes que imprime carácter. “Lo mejor es lo bien que nos llevamos todos y el ambiente que tenemos”. Ella misma reconoce que ha habido tiempos en los que la entidad estuvo de capa caída y que los números que barajan en la actualidad son todo un lujo. “Hubo años en los que faltaban niños en el barrio... y eso se notó en el frontón. Pero se ha hecho un buen trabajo con la ikastola (les vamos a buscar a las cinco para que vengan después del cole al frontón) y con otros centros como con la Ikastola Armentia, donde trabaja mi hijo. Allá pueden jugar hasta que se tienen que federar, y entonces les damos la oportunidad de seguir aquí”.

Lo cierto es que hoy, mayo de 2018, este club puede sacar pecho y presumir de los números con los que cuenta. Setenta chavales en la escuela de pala y mano y unos cuarenta federados. Unas cifras que se las han ganado a pulso y a fuerza de trabajo, y unos resultados en los que no tenemos ninguna duda que ha tenido mucho que ver el trabajo de esta junta.

Pero en Aduza no sólo se trabaja en número, si no en aspectos importantes como el de llenar los frontones de chicas. Vale, la pelota ha sido tradicionalmente masculina. Vale, es un deporte en el que la presencia de la mujer sigue siendo minoritaria. Pero lo que nadie puede negar es que se está avanzando en este sentido gracias al trabajo de la federación, de clubes como el Adurza y de las propias pelotaris. “Estamos muy contentos con tener a chicas en los frontones, para nosotros es muy importante. En mano tenemos sólo una chavala, pero el pala tenemos ya unas cuantas, y además están haciendo un muy buen trabajo con unos resultados magníficos”.

¿Le dejarán decir adiós?

Y es precisamente por eso, por el buen momento que vive el club, por lo que María Jesús, después de catorce años al frente del Adurza Jai Alai, se ha puesto como fecha octubre de 2018 para abandonar el puesto. Lo dice convencida y segura de que lo deja en muy buenas manos. “En ese sentido estoy muy tranquila, porque tenemos en el club unos aitas y unas amatxos que da gusto contar con ellos. Están muy implicados y ha llegado el momento de que ellos cojan el relevo y lo van a hacer genial”, asegura esforzándose por dejar claro, clarísimo, que ya ha llegado el momento. “Echaremos a andar la temporada que viene y ya está”.

Y ya está... o no, porque nadie parece dispuesto a ponérselo fácil, a pesar de que ella sigue pensando que ha llegado la hora de dar el relevo, que ya es abuela “aunque sin nietos” y que ha llegado el momento del volver al monte, aquel que dejó por los frontones cuando Josu y Migueltxo ganaron aquel torneo en la ikastola. De momento ya sabemos de buena tinta que una persona se alegrará, y mucho, de volver a contar con su mujer para las escapadas al monte que tanto les han gustado siempre. Ahora solo falta que eche a andar la temporada que viene... ¡y que le dejen irse!