Arcos contra el cáncer

Los beneficios de la práctica del tiro con arco en el linfedema son tan numerosos como desconocidos. Cuatro arqueras llegadas de Madrid se han propuesto formar un ejército de mujeres que, después de luchar contra el cáncer de mama, estén dispuestas a plantar cara al linfedema... armadas con un arco

Uxua G. Antoñana - Jueves, 1 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:04h.

Hay palabras que es difícil relacionar en la cabeza. Que cuesta unir de manera lógica en el cerebro. Y eso, precisamente eso, es lo que ocurre cuando una se encuentra un deporte minoritario como el tiro con arco unido a una enfermedad demasiado común, demasiado extendida, demasiado mayoritaria: el cáncer de mama.

Pero todo cuadra y todo encaja cuando aparecen en escena estas cuatro mujeres que hoy protagonizan este reportaje. Cuatro arqueras madrileñas. Cuatro guerreras. Cuatro luchadoras que un día decidieron plantarle cara no sólo al cáncer, sino pelear también contra sus daños colaterales con un arco en la mano. A su paso por Vitoria no sólo dedicaron unos minutos a atender a Diario de Noticias de Álava, si no que llamaron a filas todas aquellas mujeres que se encuentran en una situación parecida a la suya. Invitaron a todas aquellas afectadas por el linfedema a engrosar las filas de ese ejército de mujeres levantadas en armas contra todas las dolencias que trae consigo el linfedema y que ellas han decidido combatir con la mejor arma que la vida les ha puesto en las manos: un arco.

Pero empecemos por el principio, por las presentaciones. Ellas son María del Carmen Díaz Canales, María del Pilar García Salvador, Purificación Pérez de Siles y Marta Vázquez González. Y ellas cuatro tuvieron que enfrentarse en diferentes momentos de su vida (y algunas de ellas en más de una ocasión) a un enemigo común;al cáncer de mama. Una enfermedad a la que decidieron plantar cara con operaciones, quimio, radioterapia, reconstrucciones de mama... lo que hiciera falta. Pero esa lucha, inevitablemente, trajo consigo una serie de “daños colaterales” y uno de ellos, y uno de los más crueles, es el linfedema.

Para los que tengan la suerte de no estar familiarizados con esta dolencia, basta con decir que el linfedema es una enfermedad crónica que se manifiesta principalmente como un aumento del volumen de las extremidades debido a la acumulación en la zona intercelular de un líquido, la linfa, que no puede circular por fallos en el sistema linfático. ¿Y por qué esta tan unido al cáncer de mama?, pues porque como parte de la cirugía, a muchas personas con cáncer de mama se les extirpan al menos dos o tres ganglios linfáticos del brazo (y, a veces, llegan a ser muchos más). Para colmo, si el cáncer hace metástasis, lo más probable es que primero llegue a los ganglios linfáticos de la axila, debido a que estos drenan la linfa de la mama. Además, muchas afectadas necesitan terapia de radiación en la zona del tórax o la axila, “así que a cirugía y la radiación pueden cortar o dañar algunos de los ganglios y vasos por los que circula la linfa”. Y así, poco a poco, Marta Vázquez, una de estas arqueras madrileñas, va desgranando con crudeza el panorama con el que se encuentran muchas enfermas de cáncer de mama una vez superada la enfermedad.

Cuando el brazo no responde

“Por culpa del linfedema el brazo se convierte en un peso muerto, en un apéndice. No te estoy hablando de que se te quede sin fuerza, ¿eh? No, no es eso, es que es como si lo tuvieras ahí, colgando... Además de lo que te supone físicamente el estar privada de un brazo para desenvolverte en el día a día, psicológicamente es muy duro, durísimo. Había días que me despertaba y estando tumbada en la cama no podía levantar el brazo ni un palmo de las sábanas.

Y lo peor es que no puedes hacer nada... encima de estar de baja no puedes ni coger peso, ni planchar, ni limpiar los cristales...”, comenta Marta mientras en su conversación se nota que está acostumbrada a hablar sin tapujos del cáncer. “Luego llegan las contracciones en la espalda que no te dejan moverte... y la depresión acecha cada movimiento”.

Y viendo a estas cuatro luchadoras a una le cuesta imaginárselas derrotadas en casa.... pero ocurre, claro que ocurre, y ellas lo saben bien. Entonces, ¿qué es lo que pasó en la vida de estas cuatro mujeres para que acabaran empuñando algo tan desconocido para ellas hasta hace poco como un arco?

Parece que la culpa de todo la tienen Purificación Pérez... y su marido, Juan Pedro de Blas Castañeda. Ellos escucharon por televisión una información que hablaba de un estudio que se estaba llevando a cabo en el hospital Infanta Leonor, de la mano de la doctora Elena Cátedra, y que trataba de los beneficios de la práctica del tiro con arco en el linfedema. Hablaba de cómo afecta la vibración del arco en el brazo, de cómo lo fortalece el ejercicio y de lo fantástico que es posturalmente para la espalda. “Él es monitor del club de Pozuelo de Alarcón, y pensó que podían intentar poner algo en marcha. Fue dicho y hecho. Se formaron en la materia y hace un año echó a andar el grupo. Para nosotras ha sido un gran descubrimiento”, asegura Marta mientras confiesa que nunca ¡jamás! pensó que acabaría practicando un deporte como el tiro con arco.

Mucho más que un deporte

Y aquel grupo de mujeres que por primera vez cogía un arco se convirtió al poco tiempo en mucho más que un grupo de arqueras. “Es un sito en el que compartir cosas que sólo las pueden entender los que han pasado o están pasando por lo mismo que tú”, asegura Marta refiriéndose a esos días en los que, si no fuera por el tiro con arco y por la relación entre las arqueras, las cosas serían mucho más tristes para ellas. “Nunca me imaginé todo lo bueno que me iba a dar un deporte”.

Eso sí, a lo largo de la conversación son muchas las veces que Marta incide en la importancia de que la práctica esté controlada por profesionales y por especialistas. “Todo tiene que estar supervisado. Nosotras no podemos empezar con cualquier arco... nuestros brazos no nos lo permiten, no tenemos fuerza. Pero hay un día en el que además de darte cuenta de los beneficios del tiro con arco te das cuenta también de que ¡lo empiezas a hacer bien! Ese momento es increíble... ¡si es que encima tengo puntería!”, nos cuenta Marta Vázquez con una carga de emoción extra en la voz.

‘Vitoria conection’

María del Pilar García Salvador es arquera del club de Rivas-Vaciamadrid, mientras que María del Carmen Díaz Canales, Purificación Pérez de Siles y Marta Vázquez González pertenecen al de Pozuelo de Alarcón. A su vez, Carlos Quintana, presidente del Arku Lagunak de Álava, es hermano de Miguel Quintana, del Pozuelo. ¿Y cuál es el resultado de esta conexión? Pues que estas cuatro mujeres fueron invitadas a participar en la competición que organizó el pasado fin de semana el club vitoriano en el Iradier Arena, y la ocasión fue la perfecta para preparar un encuentro paralelo en el que la asociación Adelprise (Asociación de patologías linfáticas) y todas las personas afectadas por esta enfermedad pudieron conocer de primera mano los beneficios del tiro con arco. “Ha sido un fin de semana muy intenso pero muy bonito.

Nos lo hemos pasado genial. Es que estamos deseando contar todo lo que el tiro con arco puede dar a personas que están pasando por lo mismo que nosotras”.

Vida en rosa

Eso sí, antes de finalizar nuestra pequeña charla, Marta quiere tener un recuerdo muy especial para el grupo Vida en rosa, capitaneado por la coordinadora de la Unidad de Cáncer de Mama y Ginecológico de Oncología del Hospital Quirón de Pozuelo, Lucía González Cortijo, quien apuesta por los beneficios que aporta el running en pacientes de cáncer. Lo que comenzó siendo un grupo de no más de 20 mujeres que se juntaban a correr, hoy son casi 200 pacientes o ex pacientes de cáncer las que creen que el movimiento es la mejor de las curas. Y ente ellas...

nuestras cuatro chicas. Cuatro luchadoras que pasaron por Vitoria dando testimonio de que la vida sigue y late con fuerza tras el cáncer, tras el linfedema y, sobre todo, por medio del deporte. Bravo por ellas.